Colombia se prepara para El Niño con apenas el 7,4 % de las nuevas obras de energía en operación

El avance de los proyectos energéticos preocupa ante la alta probabilidad del fenómeno de El Niño en Colombia.

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La posibilidad de que Colombia enfrente un nuevo fenómeno de El Niño con una infraestructura energética aún rezagada volvió a encender las alertas en el sector eléctrico. Mientras la demanda de energía sigue creciendo y los pronósticos climáticos aumentan la probabilidad de un periodo prolongado de sequía, apenas el 7,4 % de la nueva capacidad de generación prevista para 2026 ha entrado en operación comercial.

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La advertencia fue hecha por el Centro de Estudios de la Energía Renovable y el Agua (CEERA), luego de analizar el Boletín 349 de XM, operador del Sistema Interconectado Nacional. La entidad sostiene que el país aún está a tiempo de tomar decisiones para fortalecer la seguridad energética, pero advierte que el margen de maniobra se reduce conforme avanzan los retrasos en proyectos de generación y transmisión.

El panorama adquiere mayor relevancia porque la llegada del fenómeno de El Niño suele reducir los aportes hídricos a los embalses, lo que incrementa la dependencia de las plantas termoeléctricas y pone mayor presión sobre toda la infraestructura del sistema eléctrico.

De acuerdo con CEERA, el sistema energético enfrenta actualmente una combinación de factores que elevan el riesgo operativo.

En junio, la demanda de energía aumentó 6,49 % frente al mismo mes del año anterior y alcanzó máximos históricos tanto de consumo como de potencia. Paralelamente, los modelos climáticos muestran una probabilidad superior al 95 % de consolidación del fenómeno de El Niño durante los próximos meses.

Torres eléctricas en Colombia

Sin embargo, el avance de la infraestructura no ha seguido el mismo ritmo. De los 4.475 megavatios (MW) de nueva generación previstos para entrar en operación durante 2026, solo el 7,4 % ya inició operación comercial. A esto se suma que cerca del 60 % de los proyectos de transmisión presentan retrasos, situación que limita la capacidad del sistema para responder a una mayor demanda eléctrica.

Las dificultades ya comienzan a reflejarse en la operación diaria. Entre abril y junio, XM emitió 165 instrucciones de desconexión preventiva de carga para proteger la estabilidad del sistema. Además, actualmente existen 36 restricciones en estado de emergencia y 48 en estado de alerta, cifras que evidencian la creciente presión sobre la red eléctrica nacional.

Para Catalina Rueda, directora ejecutiva de CEERA, el principal desafío no radica únicamente en la llegada del fenómeno climático, sino en hacerlo con proyectos estratégicos aún pendientes.

«El principal riesgo para Colombia no es únicamente el fenómeno de El Niño; es enfrentarlo con proyectos que no han logrado entrar en operación y con una infraestructura que no ha crecido al ritmo de la demanda. Todavía estamos a tiempo de actuar, pero esa ventana de oportunidad es cada vez más estrecha», afirmó la directiva.

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La organización considera que las decisiones deben adoptarse antes de que las condiciones climáticas comiencen a afectar la disponibilidad del recurso hídrico y, con ello, la generación de electricidad.

Las cuatro medidas urgentes que se proponen para afrontar el fenómeno de El Niño en Colombia

Ante este escenario, CEERA planteó una hoja de ruta con cuatro acciones que, a su juicio, permitirían reforzar la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano.

La primera consiste en crear una Mesa Nacional para la Seguridad Energética, liderada por la Presidencia de la República, con el propósito de coordinar a las entidades del sector, destrabar proyectos estratégicos de generación y transmisión y acelerar la entrada en operación de las obras que permanecen retrasadas.

Conexiones eléctricas. Imagen. Ministerio de Minas y Energía

La segunda propuesta busca garantizar el respaldo operativo del sistema mediante la disponibilidad suficiente de combustibles para las plantas termoeléctricas. Esto incluye asegurar el suministro de gas nacional, gas importado, carbón y combustibles líquidos, además de la logística necesaria para mantener la operación durante los meses de mayor exigencia.

Como tercera medida, el centro de estudios propone modernizar las convocatorias para nuevos proyectos de transmisión eléctrica, facilitar mecanismos como las conexiones compartidas y establecer procesos más ágiles para ejecutar obras que aún no cuentan con inversionistas, especialmente en las regiones donde XM identifica mayores riesgos para atender la demanda.

Finalmente, plantea convertir la seguridad energética en una política de Estado, mediante un plan nacional que fortalezca la planeación de largo plazo, incorpore monitoreo permanente sobre la confiabilidad del sistema, impulse una gestión eficiente de la demanda y agilice el desarrollo de proyectos estratégicos sin reducir los estándares ambientales y sociales.

Dentro de las alternativas planteadas, CEERA destaca el papel que podrían desempeñar las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH).

Según la entidad, este tipo de proyectos aporta generación renovable relativamente constante, complementa otras tecnologías y ayuda a diversificar el riesgo hidrológico. Por ello, acelerar la entrada en operación de las PCH que actualmente enfrentan retrasos regulatorios, ambientales o administrativos permitiría incorporar nueva capacidad precisamente en un momento en el que el sistema más la necesita.

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«La seguridad energética no puede seguir dependiendo de respuestas coyunturales. Colombia necesita una política de Estado que garantice la entrada oportuna de nueva infraestructura, promueva la inversión y aproveche todas las tecnologías que aportan confiabilidad al sistema. Esa es la mejor manera de proteger a los usuarios y preparar al país para los desafíos energéticos de la próxima década», concluyó Rueda.

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