Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá advirtió en su más reciente informe de actividad económica que la economía del país muestra señales claras de debilitamiento de cara al cierre de año.
Según la entidad, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se situará en 2,4 % para 2026 y se moderará aún más en 2027, alcanzando apenas un 2,1 %, cifras que se sitúan por debajo del 2,6 % registrado en 2025.
Este panorama responde principalmente al agotamiento del gasto privado y a los ajustes previstos en la política fiscal. Mientras que el primer semestre se benefició de un elevado gasto público por las elecciones locales y un consumo resiliente, se espera que el segundo semestre esté marcado por una política de ajuste fiscal, ya sea vía recorte de gasto o aumento de ingresos, lo que impactará directamente la actividad productiva.

El informe detalla una dinámica dispar entre los distintos sectores de la economía. Por ejemplo, la construcción continúa mostrando un deterioro significativo. Esto debido a que, en mayo, la iniciación de viviendas nuevas cayó un 28 % anual, acumulando una reducción del 16 % en lo corrido de 2026, afectada por la incertidumbre y las altas tasas de interés.
Por su parte, la producción de petróleo cayó un 2,8 % anual en mayo, situándose en 728.800 barriles diarios, mientras que el número de taladros en operación descendió ligeramente. Los retos persisten para el sector a pesar de los precios globales favorables.
Así mismo, la llegada de turistas extranjeros sufrió su caída más pronunciada desde la pandemia, con un retroceso del 6,1 % en mayo. La fortaleza del peso colombiano (revaluación) se señala como un factor que resta competitividad al país en este rubro.

Y aunque el PMI manufacturero alcanzó su mejor nivel en ocho meses por la demanda de bienes nacionales, los industriales enfrentan presiones por el alza en costos de mano de obra, materias primas y transporte. La demanda de energía por parte de estos empresarios creció un 3,8 % en el segundo trimestre, impulsada por la producción de motos y alimentos.
Finalmente, el sector cafetero reportó un crecimiento del 43 % en la producción de junio (1,3 millones de sacos), aunque esto se debe a retrasos previos por lluvias. En contraste, el abastecimiento de alimentos muestra tendencias dispares, con contracciones en tubérculos y frutas.
Debilitamiento del gasto privado e indicadores clave
El Banco de Bogotá resalta que el gasto de los hogares está perdiendo tracción. Un factor determinante es la caída de los ingresos de los hogares provenientes del exterior; a pesar de que las remesas alcanzaron niveles históricos en dólares (US$1.189 millones en mayo), la revaluación del peso causó que su valor real en moneda local cayera un 4 % anual.
A esto se suma un escenario de altas tasas de interés, luego de que el Banco de la República retomara la senda alcista que caracterizó el inicio del año y le sumara a la tasa de referencia 75 puntos básicos (pb) en la sesión del 30 de junio hasta el 12 %.
A pesar de este escenario, las ventas de vehículos sorprendieron con un incremento del 62 % anual en junio y las de motocicletas un 33 %, lo que indica que los hogares siguen interesados en medios de transporte, apalancándose cada vez más en el crédito de consumo, que crece a tasas nominales del 10 %.

Finalmente, el informe menciona que otros organismos internacionales coinciden con esta visión de moderación. El Banco Mundial revisó a la baja su proyección para Colombia, situándola en 2,3 % para 2026 debido a las expectativas de tasas de interés elevadas y el necesario ajuste fiscal. Incluso el Indicador de Actividad Económica del Banco de Bogotá ya anticipa un ritmo de expansión de solo 2,5 % para junio, confirmando que difícilmente se repetirán los crecimientos vistos a principio de año.
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