Bancos centrales de América Latina reducen sus inversiones en dólares y aumentan reservas de oro

Las monedas tradicionales como el euro o el yen no han capturado el espacio que dejó el dólar, mientras el oro resurge como activo de reserva física.

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La participación del dólar en las reservas de los bancos centrales de América Latina ha caído del 70 % a principios de los años 2000 a un 55 % en la actualidad, lo que da cuenta de la pérdida de preeminencia de la divisa.

Así lo advirtió João Scandiuzzi, socio y estratega global de BTG Pactual, en un evento virtual del banco de inversión en el que varios expertos analizaron el panorama económico de América Latina. El economista aclaró que esta no es una caída absoluta, sino relativa, debido a una diversificación hacia activos más rentables o estratégicos.

Los panelistas destacaron un momento de oportunidad histórica en la región impulsado por flujos de capital extranjeros, aunque advirtieron sobre los riesgos internos que podrían comprometer este crecimiento.

Menos dólares y más oro

Scandiuzzi señaló que las monedas tradicionales como el euro o el yen no han capturado el espacio que dejó el dólar, sino que monedas menos líquidas y activos reales han ganado terreno. “Hay una diversificación de largo plazo que viene pasando ya… las que sí están ganando espacio son otras monedas menos tradicionales, especialmente el remimbi (China)”, explicó.

Así mismo, destacó el resurgimiento del oro como activo de reserva física, el cual ha visto un incremento constante en las carteras de los bancos centrales desde 2010.

A esto se suma el hecho de que la región se ha visto beneficiada por un ciclo favorable en los commodities, particularmente en metales preciosos y cobre, lo que ha atraído a inversores que buscan activos reales ante la incertidumbre global. Esta dinámica ha permitido que las monedas latinoamericanas experimenten una apreciación significativa frente al dólar, con movimientos que oscilan entre el 10 % y el 20 % en los últimos 14 meses.

Scandiuzzi enfatizó la posición estratégica de la región en este contexto: “Latinoamérica es percibida como importante en términos de los minerales más raros o estratégicos en la competencia entre Estados Unidos y China”. Esta abundancia de recursos ha servido como un colchón que genera presiones desinflacionarias al fortalecer los tipos de cambio locales.

Por otro lado, el flujo de capitales ha tenido un impacto notablemente positivo en las bolsas de valores de la región. Los expertos señalaron que, debido a que los mercados latinoamericanos estaban muy deprimidos y baratos en términos de equities, la llegada de inversores globales buscando diversificación ha disparado las valoraciones locales.

En Colombia, específicamente, se ha observado un desempeño muy favorable en el mercado accionario, impulsado tanto por inversores extranjeros como por movimientos estratégicos del gobierno nacional al monetizar divisas.

Complejo panorama macroeconómico de Colombia

Para Colombia, el escenario es más matizado. Munir Jalil, economista jefe de BTG para la región Andina, destacó que, aunque el país se beneficia de los flujos internacionales, enfrenta desafíos internos críticos, especialmente en materia de inflación.

De acuerdo con el experto, el incremento del salario mínimo para este año generó un salto gigantesco en las expectativas inflacionarias para 2026 y 2027, lo que obligó al Banco de la República a reaccionar agresivamente.

“Definitivamente uno de los cambios más impresionantes que hemos tenido ha sido el asociado a ese cambio en las expectativas de inflación sobre todo por la rapidez en la que se dio ese cambio”, afirmó Jalil.

Tras esto, la tasa de interés de referencia se elevó al 10,25 %, con proyecciones de que pueda superar el 12 % para contener los precios, lo cual impactará el crecimiento económico, cuya variación sería de un modesto 2,5 % para 2026 y posiblemente menos del 2 % para 2027, de acuerdo con el banco.

Finalmente, el presidente de BTG Pactual, Armando Montenegro, recordó que el déficit fiscal se sitúa cerca del 7 % del PIB y advirtió que existe el temor de que la abundancia de capitales extranjeros genere una complacencia en los gobiernos, postergando reformas necesarias.

“El próximo gobierno va a tener que apretarse el cinturón, va a tener que ser muy serio, muy juicioso con la parte fiscal”, advirtió, subrayando que la falta de disciplina o el giro hacia políticas populistas podrían ahuyentar la confianza que tanto ha costado atraer.