Barclays y Morgan Stanley señalan riesgos y oportunidades para invertir en Venezuela; Colombia saldría beneficiada

El mercado de bonos venezolanos y el precio del petróleo han reaccionado con optimismo a la captura de Nicolás Maduro por parte de EE. UU.

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La reciente captura y extracción del presidente Nicolás Maduro por parte de fuerzas de Estados Unidos ha marcado el inicio de una transición política en Venezuela, pero también ha desatado una ola de incertidumbre en los mercados financieros internacionales.

Dos informes de Barclays y Morgan Stanley coinciden en que, si bien se abre una oportunidad para la reestructuración de la deuda y la recuperación petrolera, el camino está plagado de riesgos operativos y geopolíticos.

En primer lugar, el mercado de bonos venezolanos ha reaccionado con optimismo inicial, aunque los analistas de los bancos mencionados advierten que la reestructuración de la deuda será un proceso complejo y prolongado.

Venezuela y PDVSA acumulan bonos en mora por US$56.500 millones desde 2017 y las reclamaciones totales podrían ascender a US$150.000 millones, superando el 160 % del PIB estimado.

Así, Morgan Stanley anticipa un repunte de hasta 5 puntos en los precios de los bonos a corto plazo, impulsado por la eliminación de escenarios de conflicto prolongado, aunque la recuperación final dependerá de la producción petrolera real, mientras que Barclays refiere escenarios de valor de recuperación entre 35 centavos y 45 centavos por dólar producto de la transición política.

En el primer caso, el cálculo se origina en que los mercados estiman una mayor probabilidad de reestructuración de la deuda y una tasa de recuperación potencialmente mayor. Esto llevaría a que los bonos de PDVSA compriman su diferencia de precio respecto a los soberanos.

Venezuela bonos

Si asumimos que los bonos tienden inmediatamente hacia valores de recuperación de 35 centavos, 40 centavos o 45 centavos, podemos esperar que los bonos no garantizados de VENZ y PDVSA, en promedio, suban 5,4 centavos, 10,1 centavos y 14,9 centavos, respectivamente. Sin embargo, si asumimos que los precios de mercado en dos años para un acuerdo de reestructuración se consuma (suponiendo una tasa de descuento del 6 %), los bonos podrían subir solo 1,7 centavos, 6,0 centavos y 10,2 centavos, respectivamente”, detalló Barclays.

Barclays concluye que, aunque un gobierno de transición podría iniciar conversaciones, es probable que el cierre de cualquier acuerdo deba esperar a que autoridades electas asuman el poder. También anotó que la sostenibilidad de cualquier mejora depende del alivio de las sanciones de EE. UU. y del acceso a financiamiento multilateral (FMI), lo cual aún es incierto.

Volatilidad en el mercado petrolero

La noticia ha tenido un impacto bajista inmediato en los precios del crudo, con una caída estimada de US$2 a US$3 por barril para la referencia Brent, que se ubicaría alrededor de US$80 a mediano plazo. Esto se debe a que la narrativa del mercado ha pasado de temer interrupciones por sanciones a anticipar una recuperación de la producción venezolana.

Aunque Venezuela posee las mayores reservas probadas del mundo, su producción actual es de apenas 1 millón de barriles diarios (mb/d), tras décadas de desinversión.

Venezuela petróleo

Barclays estima que la producción podría aumentar entre 200.000 y 300.000 b/d para 2026, mientras que Morgan Stanley ve técnicamente posible alcanzar los 2 mb/d en uno o dos años mediante el reacondicionamiento de pozos.

La firma con sede en Londres destaca a Chevron como el principal beneficiario por su presencia continua, mientras que ConocoPhillips tiene mayores probabilidades de recuperar sus reclamaciones de arbitraje de más de US$10.000 millones.

Según Morgan Stanley, la participación de las grandes petroleras estadounidenses es clave para el éxito del sector.

Sin embargo, esto requiere una inversión masiva de unos US$10.000 millones a US$12.000 millones anuales y un marco legal estable que solo los socios privados podrían proporcionar.

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Transición política

Ambos informes confirman la captura de Maduro y el inicio de una transición liderada por EE. UU. bajo la doctrina Monroe e identifican a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como la líder de facto con la que EE. UU. parece dispuesto a trabajar inicialmente, a pesar de que advierten que Maduro la dejó en una posición vulnerable.

También existe coincidencia en los análisis en que EE. UU. ha tomado distancia de un traspaso inmediato de poder a María Corina Machado, argumentando falta de apoyo interno o para evitar un mayor compromiso militar en el terreno.

Colombia es señalada por Barclays como la mayor beneficiaria regional debido a la potencial reactivación del comercio binacional, que podría sumar un 0,5 % al Producto Interno Bruto (PIB) colombiano.

El restablecimiento de las relaciones con Venezuela proyecta un crecimiento de las exportaciones de hasta US$3.000 millones, lo que impulsaría la economía y fortalecería el peso de forma comparable a un auge petrolero. Sin embargo, este beneficio económico contrasta con un alto riesgo político para el presidente Petro: su respaldo al impopular gobierno de Maduro podría debilitar su imagen y favorecer un giro hacia la centroderecha en las próximas elecciones.

Morgan Stanley prevé un impacto limitado en otros países de la región, aunque advierte que México y Colombia podrían quedar rezagados frente a países percibidos como más alineados con EE. UU., como Argentina o Ecuador.