Fitch Ratings: fuerte incremento del salario mínimo podría afectar calificación de empresas en Colombia

La firma advirtió por una serie de factores macroeconómicos y políticos que limitan la visibilidad financiera de las empresas, como la inflación.

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Fitch Ratings advirtió que las empresas colombianas atraviesan un periodo de alta complejidad debido a que sus márgenes y flujos de caja operativos podrían enfrentar presiones adicionales durante los próximos 12 o 18 meses.

Este panorama surge tras la rebaja de la calificación soberana de Colombia en diciembre de 2025, la cual ya ha desencadenado acciones similares sobre diversas entidades corporativas, reflejando el impacto de los elevados déficits fiscales y el aumento de la deuda pública.

La firma detalló que el entorno operativo se ve condicionado por una serie de factores macroeconómicos y políticos que limitan la visibilidad financiera de las empresas, los cuales incluyen la decisión del Gobierno de decretar un salario mínimo históricamente alto, su efecto en la inflación, la incertidumbre regulatoria y la presión fiscal.

En primer lugar, según Fitch, la persistencia de una inflación elevada y el mantenimiento de tasas de interés altas dificultarán la flexibilización monetaria.

Esta dinámica mantendrá elevados los gastos por intereses y debilitará la capacidad de las empresas para cubrir sus flujos de caja con sus ingresos operativos. Además, el acceso restringido a los mercados internacionales ha llevado a las empresas a depender de la banca local para financiamiento a corto y mediano plazo.

Según el análisis, justamente el incremento salarial, aunque puede apoyar el consumo a corto plazo, añade presión a la inflación, sumado al hecho de que sectores con alta intensidad de mano de obra, como las cadenas de restaurantes (donde el trabajo representa el 35 % de los costos) o las constructoras de viviendas de interés social, ven comprimidos sus márgenes ante la imposibilidad de trasladar estos costos a los precios finales.

Por otra parte, las preocupaciones fiscales del Gobierno han derivado en medidas impositivas adicionales para sostener las finanzas públicas, lo que reduce los márgenes corporativos. Como ejemplo, la firma citó la suspensión provisional del decreto de emergencia económica por parte de la Corte Constitucional, lo que dejó en el limbo impuestos a la riqueza y gravámenes a las exportaciones de petróleo y carbón, aumentando la percepción de riesgo sobre cambios súbitos en las políticas. Incluso se refirió a el fracaso de la reforma tributaria en el Congreso.

Riesgo de erosión en la confianza del inversor

Fitch advierte que la volatilidad institucional y financiera puede continuar erosionando la confianza de los inversores, lo que implicaría una prima de riesgo soberano más alta que derivaría en restricciones de acceso a los mercados internacionales.

Por otra parte, la actividad del mercado local de bonos ha sido moderada en los últimos cuatro años en un contexto de altas tasas e incertidumbre política. “Como resultado, las empresas han optado por la financiación bancaria a corto y mediano plazo mientras esperan que mejoren las condiciones del mercado”.

De acuerdo con la firma, la incertidumbre política se mantendrá elevada de cara a las elecciones legislativas de marzo y presidenciales de mayo.

También advirtió la posibilidad de cambios y reversiones bruscas en políticas públicas y dijo que “la continua volatilidad podría generar presión negativa sobre la calificación de algunos emisores”.

Fortalezas que mitigan el riesgo

A pesar de estos desafíos, muchas de las entidades calificadas por Fitch cuentan con mecanismos de defensa significativos. El informe destaca que los perfiles crediticios se mantienen robustos gracias a estructuras de capital sólidas y bases de activos diversificadas.

Así mismo, las empresas han mantenido un apalancamiento agregado conservador y un perfil de vencimientos de deuda manejable y bien distribuido.

Por ejemplo, para los años 2026 y 2027, los vencimientos de bonos locales y transfronterizos representan una fracción pequeña del total de la deuda circulante, lo que otorga a las corporaciones un margen de maniobra frente a la volatilidad actual del mercado.

Fitch proyecta que el apalancamiento bruto medio apenas subirá ligeramente de 2,4x a 2,5x en 2026, lo que subraya la resiliencia financiera del sector corporativo frente a la adversidad macroeconómica.