El Super Bowl LX, que se disputará el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de California, marcará los 60 años del evento deportivo más rentable del mundo. La NFL confirmó que Green Day encabezará la ceremonia inaugural, un anuncio que combina música, territorio y una operación económica de alto impacto.
Aunque el foco mediático suele estar en el show, el Super Bowl es, ante todo, una plataforma comercial que mueve miles de millones de dólares en derechos de televisión, publicidad, patrocinios y consumo asociado.
La edición LX se celebrará en la Bahía de San Francisco, una de las zonas de mayor poder adquisitivo de Estados Unidos. Según cifras de la NFL, el Super Bowl LIX superó los 123 millones de espectadores solo en Estados Unidos, mientras que la audiencia global rebasó los 200 millones. Ese alcance convierte cada minuto del evento en un activo publicitario de alto valor: un spot de 30 segundos para el Super Bowl 2025 costó alrededor de US$7 millones, según reportes de la industria publicitaria.
La apertura musical estará a cargo de Green Day, banda formada en California y con más de 75 millones de discos vendidos a nivel mundial, de acuerdo con cifras de Warner Music. La NFL busca reforzar el vínculo entre la sede, la historia del evento y la cultura popular, en una edición conmemorativa que apunta a maximizar impacto emocional y retorno comercial.

¿Cuánto paga la NFL a los artistas del Super Bowl?
Uno de los datos que más llama la atención es que la NFL no paga honorarios directos a los artistas principales del Super Bowl. La liga cubre los costos de producción, logística y montaje, que suelen oscilar entre US$10 millones y US$15 millones por show. Sin embargo, los artistas no reciben un pago fijo por su presentación.
El verdadero beneficio está en la exposición. Tras el Super Bowl LIV, Shakira incrementó en más del 230 % sus reproducciones en plataformas digitales, mientras que Jennifer Lopez superó el 330 %, según datos de Spotify. Rihanna, tras el Super Bowl LVII, registró un aumento cercano al 640 % en reproducciones en Estados Unidos en la semana posterior al evento. En términos comerciales, ese impacto se traduce en mayores ingresos por streaming, giras y acuerdos publicitarios.
Para Green Day, abrir el Super Bowl LX representa una vitrina mundial en un momento clave de la industria musical, donde los ingresos por conciertos y licencias superan ampliamente la venta de música grabada.
El Super Bowl como plataforma de marcas y artistas
El evento ha contado con algunos de los artistas más influyentes del mundo. Michael Jackson redefinió el show en 1993. U2 protagonizó uno de los momentos más recordados en 2002. Beyoncé participó en 2013 y 2016. The Rolling Stones, Prince, Madonna, Coldplay, Lady Gaga y The Weeknd también han encabezado el espectáculo, todos con impactos medibles en ventas y posicionamiento de marca.
En esta edición, el programa artístico continuará con Charlie Puth, Brandi Carlile y Coco Jones en los actos protocolares, mientras que el show de medio tiempo estará liderado por Bad Bunny, uno de los artistas más rentables del mercado, con ingresos anuales superiores a US$80 millones.

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El Super Bowl LX no solo celebrará seis décadas de historia deportiva. Será, una vez más, una operación económica donde música, publicidad y deporte se alinean para sostener el negocio más poderoso del entretenimiento en vivo.




