El pasado 21 enero, Colombia recibió el anuncio de aranceles por parte de Ecuador, imposición que según Daniel Noboa, presidente de ese país, se dio por la falta de colaboración del Gobierno de Gustavo Petro en la lucha contra el narcotráfico.
Desde entonces se ha desencadenado una serie de acciones realizadas por Gobierno colombiano, lo que ha intensificado la guerra comercial entre ambos países. Adicional a las diversas afectaciones que reciben algunos sectores por los aranceles.
En primer lugar, Colombia aplicó un gravamen del 30 % a las importaciones de 20 productos provenientes de Ecuador. La medida, según explicó Diana Marcela Morales, ministra de Comercio, Industria y Turismo, busca “corregir la alteración y proteger su aparato productivo”.
No obstante, la que más ha generado controversia tiene que ver con la energía que Colombia exporta a Ecuador. Edwin Palma, ministro de Minas y Energía, anunció el 22 de enero que se suspende la venta de energía eléctrica a ese país.

Lo anterior, dijo Palma, tiene que ver con la necesidad de proteger la seguridad energética, teniendo en cuenta los fenómenos climáticos que se vienen presentando.
En cifras, la energía exportada representa el 8 % de abastecimiento de Ecuador, mientras que en meses como noviembre, diciembre y enero, épocas criticas para la generación de energía, el porcentaje puede aumentar hasta el 12 %, mencionó Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica.
Ante este panorama, Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) lanzó una alerta: “Esta confrontación arancelaria debe solucionarse pronto a través del diálogo y la diplomacia, ya que acá no hay ganadores, los grandes perdedores son los consumidores de ambas nación”.
Al tiempo, Cristian Camilo García, analista de asuntos económicos de Analdex destacó que el comercio bilateral entre Colombia y Ecuador tiene un peso económico relevante.
“Ecuador se mantiene como un destino estratégico para las exportaciones colombianas y, al mismo tiempo, Colombia es un proveedor clave para Ecuador en su canasta importadora, lo que confirma una interdependencia que va más allá de coyunturas puntuales”.
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Relación bilateral: ¿urgencia de diálogo entre ambos países?

Esos anuncios abren un nuevo escenario para la relación de ambos países, que hasta el momento se mantenía con algunos deterioros, y todo con relación al tema de seguridad.
A inicios de 2025, Ecuador deportó a colombianos sin haber llegado a ningún acuerdo con Colombia. Mientras que a finales del año pasado restringió el paso fronterizo, dejando solamente habilitado el Puente Internacional de Rumichaca como paso oficial.
Por eso, para entender y conocer cuáles son las posibles soluciones que eviten una escalada en la guerra comercial, Valora Analitik habló con Mario de La Puente, profesor del departamento de ciencia política y gobierno de la Universidad del Norte, quien en primer lugar considera que la situación se pudo haber manejado de otra forma.
“Un enfoque más prudente, basado en canales diplomáticos tempranos, comunicación estratégica y medidas de contención, habría podido reducir la tensión inicial”.
En la misma línea, muchos expertos y algunas entidades han insistidos en un diálogo, y al consultarle, el profesor de la Universidad del Norte respondió: “Es probable que se activen contactos indirectos o mediaciones previas antes de una negociación formal”.
No obstante, advirtió que si el acuerdo no llega tal como se espera, los escenarios incluyen “un deterioro sostenido de las relaciones bilaterales, posibles restricciones comerciales o diplomáticas, mayor incertidumbre regional y efectos negativos sobre la estabilidad económica y la confianza de actores internos e internacionales”.

Frente a esa situación, de La Puente asegura que en los próximos meses se puede esperar dos trayectorias posibles: “una desescalada gradual mediante acuerdos pragmáticos, o una prolongación de la tensión con impactos en cooperación, comercio y estabilidad regional. En la mayoría de los casos, la negociación termina siendo inevitable, aunque el costo dependerá del tiempo que tome alcanzarla”.
Y es que para que se pueda dar un diálogo directo entre Colombia y Ecuador, existen distintos mecanismos: mediación de organismos internacionales o regionales, la creación de comisiones técnicas bilaterales, acuerdos temporales de desescalamiento y la utilización de instancias jurídicas o diplomáticas multilaterales.
Finalmente, con el fin de facilitar una salida negociada y evitar costos mayores, Mario de La Puente recomienda mantener abiertos canales humanitarios y económicos, incluso en contextos de tensión política.




