La presión sobre los precios en Colombia no cede y, por el contrario, se intensificó al cierre de junio de 2026, cuando la inflación anual trepó hasta el 6,14 %.
En consecuencia, todas las medidas de inflación básica del Banco de la República, donde se excluyen los componentes más volátiles, continuaron la senda de crecimiento vista en los últimos meses, consolidando una tendencia alcista preocupante que no se observaba desde hace dos años.
Al comparar los resultados de junio de este año con los observados en mayo, se evidencia que la inflación básica sigue ganando terreno en todos los componentes analizados.

La medida núcleo 15, que excluye los 15 rubros más volátiles, pasó del 6,11 % en mayo al 6,30 % en junio, registrando un incremento de 19 puntos básicos (pb). Con este resultado, el indicador reafirma su tendencia alcista, que viene superando el 6 % desde mayo.
Por su parte, la medida más estructural y de mayor atención para la Junta Directiva del banco central, sin alimentos ni regulados, escaló del 5,98 % en mayo al 6 % en junio (+2 pb). Su comportamiento es el de mayor preocupación para los analistas. Según el Banco de Bogotá, esta muestra un resultado «elevadísimo frente a la meta».
Finalmente, el indicador sin alimentos mostró una aceleración marcada, al pasar del 5,79 % en mayo al 5,98 % en junio, una diferencia de 19 pb. Esta métrica también se acerca ahora al umbral del 6 %, reflejando presiones constantes en bienes y servicios no relacionados con la volatilidad del agro.
El equipo económico del Grupo Cibest (Bancolombia) destacó que estas métricas ya completan siete meses de incrementos consecutivos y se ubican en niveles que no se veían desde julio de 2024, lo que evidencia una fuerte persistencia en las presiones subyacentes.
Según los informes de las principales entidades financieras, este panorama sugiere que las presiones sobre el costo de vida siguen siendo generalizadas y estructurales, lo cual dificulta la convergencia hacia las metas de largo plazo.
Indexación y servicios, motores del alza
De acuerdo con los analistas de Bancolombia, el principal desafío para la convergencia de precios hacia el rango meta del Banco de la República (2 % – 4 %) sigue siendo la indexación, pues el incremento del salario mínimo del 23 % para 2026 continúa transmitiéndose a los costos de servicios y arriendos.
Desde el Banco de Bogotá, sus expertos señalan que, aunque los servicios sin arriendo se mantuvieron estables en un 9 %, el nivel de indexación de los arriendos genera una incertidumbre alta debido a su amplia variabilidad, que en meses previos llegó a ser del 120 %. En contraste, los servicios de comida fuera del hogar y entretenimiento mostraron ajustes limitados, sin evidencia aún de un impacto masivo por el Mundial.
Al respecto, Jackeline Pirajan y el equipo económico de DaviBank resaltan que el consumo de los hogares se mantiene robusto, impulsando precios en categorías como bebidas alcohólicas y servicios de catering, asociados a la temporada de vacaciones y la fiesta mundialista.
Desafíos para la política monetaria
La persistencia de la inflación básica reduce el margen de maniobra para el Banco de la República y plantea un reto significativo para la política monetaria del emisor, en un entorno donde las expectativas de inflación, que también han venido al alza, enfrentan presiones adicionales.
Acciones & Valores enfatizó que el proceso de convergencia hacia la meta del 3 % sigue enfrentando importantes desafíos y que el resultado de junio respalda la necesidad de mantener una postura restrictiva.
De hecho, las proyecciones de los expertos sugieren que lo peor podría no haber pasado. DaviBank proyecta que el pico de la inflación se alcanzará solo hasta diciembre de 2026, advirtiendo que aún no se ha visto el nivel máximo del indicador en este ciclo, y el BBVA prevé ahora que la inflación cierre el año alrededor del 7 %, impulsada por la inminente ocurrencia del fenómeno de El Niño.
Con una visión más optimista Bancolombia estima que la inflación termine 2026 en 6,4 %, mientras que el Banco de Bogotá prevé un 6,8 % tras el reciente ajuste de su cálculo al alza, atendiendo a una indexación de arriendos más alta de lo esperado anteriormente.
El mercado ahora espera que el emisor suba la tasa de interés en su reunión del 31 de julio en 75 puntos básicos (pb) hasta el 12,75 % desde el 12 % de la sesión del 30 de junio.
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