La Conmebol aplica un esquema de sanciones económicas y deportivas a los clubes que no presenten sus estadios en condiciones óptimas para competiciones internacionales, como podría ocurrir con Santa Fe para la próxima Copa Libertadores. Las multas parten desde US$10.000 por partido y pueden escalar hasta el cierre del escenario deportivo si el estado del terreno de juego pone en riesgo la integridad de los jugadores o la calidad de las transmisiones televisivas.
Este marco regulatorio cobra relevancia en Bogotá por el deterioro del gramado del estadio El Campín, escenario que alberga los partidos de Independiente Santa Fe y Millonarios en torneos Conmebol. Las imágenes de encuentros recientes, marcadas por zonas sin césped, acumulación de agua y fallas de drenaje, activaron advertencias formales del organismo sudamericano a pocos días del inicio de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.
Según el Manual de Clubes de Conmebol, el estado del campo de juego es un requisito técnico obligatorio. El reglamento establece que el césped debe ser natural o híbrido autorizado, estar nivelado y presentar un color verde uniforme, condiciones clave tanto para el desarrollo deportivo como para la transmisión en alta definición de los partidos.
Multas de Conmebol por canchas en mal estado: montos y escalamiento
En las fases iniciales y de grupos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, la multa estándar por deficiencias en la gramilla o el sistema de drenaje es de US$10.000 por partido. A partir de los octavos de final, la sanción base asciende a US$15.000, reflejando la mayor exposición comercial y televisiva de estas instancias.

La reincidencia es un factor determinante. Si un club vuelve a presentar un terreno en malas condiciones dentro de la misma temporada, la Conmebol puede incrementar automáticamente la sanción, incluso dentro de una misma fase. En términos prácticos, un equipo puede pasar de pagar US$10.000 a US$15.000 sin necesidad de una nueva advertencia formal.
Un punto clave para las finanzas de los clubes es que estas multas se descuentan de forma automática de los ingresos que reciben por derechos de televisión o premios por participación. No se trata de un pago voluntario ni posterior: el débito se ejecuta directamente sobre los flujos que administra la Conmebol.
Advertencias sobre el estado de El Campín: ¿Santa Fe y Millonarios en riesgo?
Más allá de lo económico, el reglamento contempla medidas más severas. En casos donde el estado de la cancha represente un riesgo para los futbolistas o afecte la calidad del espectáculo, la Conmebol puede inhabilitar el estadio y obligar al club a disputar sus partidos como local en otra ciudad o país.
En el caso de El Campín, la preocupación no es aislada. El escenario enfrenta una alta carga operativa por partidos locales, compromisos internacionales y eventos no deportivos. Solo en una misma semana puede albergar hasta tres encuentros oficiales, a lo que se suman conciertos y espectáculos masivos que aceleran el desgaste del campo.
Desde el ámbito local, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) inició revisiones contractuales al concesionario del estadio, Sencia, responsable del mantenimiento desde finales de 2024. El director del IDRD, Daniel García, calificó como inaceptable el estado actual del gramado y anunció visitas técnicas para evaluar posibles incumplimientos.

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La advertencia de Conmebol ya está sobre la mesa. De no presentar mejoras verificables en las inspecciones previas a los torneos, Independiente Santa Fe y Millonarios se exponen no solo a multas automáticas, sino a perder la localía internacional en el principal estadio del país, un escenario con impacto deportivo, logístico y económico para el fútbol colombiano.




