Una medición realizada por Fenalco muestra los efectos que prevén las empresas por cuenta del aumento del 23 % para el salario mínimo en Colombia, y cómo planean asumir los nuevos sobre costos laborales.
Más allá del aumento de los despidos y congelar la nómina, las compañías están liderando una serie de planes para poder recuperar el esfuerzo financiero que deben liderar con miras a recuperar una parte de los recursos que deben destinar a los costos laborales.
Según la medición de Fenalco, el incremento del salario mínimo en Colombia es complejo de atender para una muy buena parte del aparato productivo del país.
Dado este escenario, la medición encontró que la principal estrategia para asumir estos costos será el de ajustar al alza los precios de los productos y los servicios que ofrecen a los consumidores, siendo la opción predilecta y referida por el 31 % de los empresarios medidos.

Más golpes al consumidor por el ajuste del salario mínimo en Colombia
El Banco de la República, en su más reciente informe, ya había dado a conocer que este iba a ser uno de los efectos más complejos de atender por el ajuste del salario mínimo en Colombia.

Tanto que, con las nuevas expectativas, los pronósticos para la inflación del país se dispararon desde el 4,5 % que se esperaba a cierre del año pasado hasta la frontera del 6,5 %, que igual está pendiente de la materialización de algunos escenarios de riesgo.
Algunos pronósticos apuntan incluso a que el salario mínimo podría llevar a que el IPC termine en el 7 %, pero una desaceleración en los precios de los alimentos, así como los recortes sobre los valores de la gasolina ayudarían a retener ese aumento de las expectativas.

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Finalmente, hay que recordar, el ajuste de este pago también se espera tenga efectos sobre lo que son valores propios de la economía, como algunas multas, procesos notariales e incluso valores asociados a la compra de vivienda.




