La Federación Internacional del Automóvil (FIA) confirmó que la Fórmula 1 requiere más de 20.000 voluntarios al año para operar su calendario de 24 carreras. Sin ese recurso humano no remunerado, el campeonato no podría llevarse a cabo. Un informe basado en datos de 2025, elaborado por la Universidad de la FIA y dirigido por el profesor David Hassan, cuantificó por primera vez el impacto económico y operativo de este modelo.
El estudio encuestó a 19 organizadores de Grandes Premios y estableció que cada carrera necesita en promedio 838 voluntarios. La mayoría son comisarios de pista y responsables de la seguridad durante el evento. En total, el campeonato acumula 965.376 horas de trabajo voluntario por temporada, con jornadas de aproximadamente 48 horas por persona en cada fin de semana de competencia.
El cálculo financiero es directo: reemplazar ese trabajo con personal remunerado implicaría un costo adicional de US$15,5 millones anuales. Esta cifra representa un ahorro operativo relevante dentro de una industria que mueve miles de millones de dólares por temporada, incluyendo derechos de televisión, patrocinios y logística.
El crecimiento del calendario, que alcanzó 24 carreras, ha incrementado la presión sobre estos equipos humanos. La FIA estima que la carga de trabajo de los voluntarios ha subido cerca de 20 % en los últimos años, lo que obliga a fortalecer los programas de formación y retención.

El ahorro millonario que sostiene a la Fórmula 1
El modelo de voluntariado en la Fórmula 1 es comparable con pocos deportes. Según el portal Motorsport, el automovilismo es la disciplina que más depende de colaboradores no remunerados en toda su estructura, desde categorías base hasta campeonatos mundiales. A diferencia de ligas como la NFL o la Premier League, donde la operación está completamente profesionalizada, la F1 mantiene una base crítica de trabajo voluntario.
Los comisarios de pista cumplen funciones clave: señalan incidentes con banderas, retiran vehículos accidentados, controlan incendios y limpian restos en la pista. Para desempeñar estas tareas deben completar procesos de formación técnica exigentes. No se trata de aficionados sin preparación, sino de personal entrenado bajo estándares internacionales.
Curiosamente muchos de estos voluntarios terminan desarrollando carreras profesionales dentro del automovilismo. El actual director de carrera de la F1, Rui Marques, comenzó como comisario a los 18 años. Según relató, el entorno funciona como una red donde la experiencia acumulada abre oportunidades laborales dentro del deporte.
Retención, formación y el futuro del modelo
El informe revela que dos tercios de los voluntarios deben tomar vacaciones o permisos no remunerados para participar en los Grandes Premios. A pesar de ese costo personal, la tasa de retención supera el 66 %, con permanencias de al menos cinco años en la mayoría de los casos.
Los factores que explican esta continuidad son la formación técnica, el acceso a eventos internacionales y el entorno de trabajo. La FIA invierte cerca de US$400.000 anuales en programas de alto rendimiento para oficiales. En el último año, seis egresados ocuparon cargos en campeonatos oficiales y se proyecta que nuevos directores de carrera surjan de estos procesos en 2026.

El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, resumió la dependencia del sistema: “El campeonato mundial de Fórmula 1 depende de los voluntarios. Son la columna vertebral de nuestro deporte”.
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La expansión del calendario y la creciente complejidad logística obligan a consolidar este modelo. Sin ese soporte humano, el ahorro millonario desaparecería y la estructura operativa de la Fórmula 1 tendría que rearmarse desde cero.




