El próximo 31 de agosto se celebra el día de los tenderos, Fenalco, en el marco de la fecha, dio a conocer algunas cifras importantes sobre el comportamiento de las tiendas de barrio en Colombia y lo que ha ocurrido con la llegada de comercios como D1 y Ara.
De acuerdo con Jaime Cabal, presidente de Fenalco, hay una serie de factores de la economía nacional que generan preocupación por el difícil momento que viven estos comercios.
A ojos de Fenalco, las tiendas de barrio en Colombia, desde finales de 2022, refleja un estancamiento en la dinámica de las ventas. “El crecimiento de los ingresos de las tiendas de barrio en lo corrido del año está por debajo del crecimiento económico general que en el primer semestre fue del 2,4 %.

Los efectos de D1 y Ara para las tiendas de barrio en Colombia
Sobre la competencia que implican comercios como D1 o Ara, desde Fenalco destacan que un reciente documento del departamento técnico del Banco de la República derrumba el mito según el cual los almacenes hard discount están quebrando a las tiendas de barrio.
“Contrario a la preocupación inicial, la llegada de tiendas de descuento (hard-discount) a los municipios de tamaño intermedio en Colombia ha generado un impacto positivo en el empleo, después de la apertura de la primera tienda en estos lugares, la tasa de ocupación es aproximadamente 4 puntos porcentuales por encima en comparación con aquellos donde no operan estos formatos”, dice Fenalco con base en datos del Banco de la República.
De hecho, hay una especia de “impulso” que generan estos comercios para las tiendas de barrio en Colombia. “Los resultados positivos y persistentes sugieren que las tiendas de descuento generan beneficios a través de encadenamientos con el aparato productivo local. Estos encadenamientos se darían principalmente con los sectores agrícola y manufacturero”.

¿Por qué las malas cifras para las tiendas de barrio en Colombia?
A ojos de Fenalco, el mal comportamiento de las ventas en este año lo confirma un reporte reciente de la firma Servinformación según el cual las ventas promedio por tienda en valor arrojan una disminución de 1,9 %.
«Mientras que el IPC total en julio aumentó 0,28 %, el de los alimentos lo hizo en 0,82 %, afectando en mayor medida a los hogares de estratos bajos, y mientras que en los primeros siete meses de este año la inflación total sube un 4,02 %, la de alimentos registra una variación de 5,65 %”.
El llamado que hacen las tiendas de barrio en Colombia está en que, en la medida en que los precios de los alimentos suban más que los del resto de la canasta familiar, los hogares más pobres sufren en mayor grado una merma en sus de por sí menguados presupuestos.
“Es generalizada y persistente la queja de los tenderos acerca del nefasto efecto que ha tenido el aumento en un 20 % de los impuestos a bebidas azucaradas y a alimentos ultraprocesados, que son parte esencial del portafolio de productos ofrecidos en el canal tradicional”, señalan desde Fenalco.

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Finalmente, piden desde las tiendas de barrio en Colombia garantías en materia de seguridad toda vez que “se han multiplicado las extorsiones, el hurto, las amenazas, el boleteo, el atraco a mano armada, y esto ha obligado a muchos tenderos a tener que poner rejas en sus locales como elemento de protección: estamos regresando tristemente a los niveles de inseguridad que vivíamos a comienzos de siglo”, añadió Cabal.