Tiquetes aéreos subirán de precio por la crisis de combustibles que generó la guerra en Medio Oriente

Un reporte de la IATA también señala que las aerolíneas tienen un plan para evitar trasladar la totalidad del impacto a los usuarios.

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Una de las principales conclusiones que dejó la Asamblea General Anual de 2027 de la IATA fue el impacto que tendrá la guerra en Medio Oriente sobre todos aquellos que viajen por avión durante 2026: los tiquetes aéreos subirán de precio y las aerolíneas ya se preparan para mitigar esta situación.

Así lo confirma el reporte del gremio sobre perspectivas para el transporte aéreo en 2026, que fue publicado este fin de semana durante el evento en Río de Janeiro y que tiene como foco la crisis energética que deja el conflicto en Irán y otros países de esa región.

A diferencia de crisis anteriores, el choque actual en el sector aéreo está impulsado predominantemente por los costos operativos y no por una caída en la demanda.

Si bien el interés por viajar se mantiene robusto en el corto plazo, las perspectivas a mediano plazo tienden a oscurecerse considerablemente si los precios de la energía siguen elevados, la confianza del consumidor se deteriora y se materializan contracciones económicas en Europa y partes de Asia.

¿Por qué los tiquetes aéreos subirán de precio?

La crisis energética ha obligado a la IATA a recortar sus proyecciones de crecimiento para el año. El tráfico de pasajeros (medido en RPK) ahora se proyecta en un 2,1 % para 2026 frente al 4,9 % estimado en diciembre de 2025. Por su parte, el tráfico de carga (medido en CTK) se desacelerará hasta el 0,7 %, una cifra lejana al 2,6 % previsto inicialmente.

Aunque se proyecta que los ingresos totales de la industria aumenten un 9,4 % —impulsados por el moderado avance del tráfico y tarifas más altas asociadas al costo del combustible de aviación (jet fuel)—, los altos costos de los insumos golpearán la rentabilidad global.

IATA
Altos directivos de la IATA en la rueda de prensa del 82° Congreso del gremio. En la foto, de izq. a der.: Tony Concil, vicepresidente de comunicaciones corporativas; Willie Walsh, saliente director general; Luis Gallego, CEO of International Airlines Group (IAG) y Roberto Alvo, CEO de Latam. Foto: Sebastián Londoño / Valora Analitik

De hecho, la IATA estima que las ganancias netas de la industria aérea caerán a US$23.000 millones, lo que representa una reducción de casi la mitad frente al pronóstico anterior.

Con todo lo anterior, el gremio advirtió que, si los precios del combustible persisten por encima de su escenario central hasta finales de año, la industria entraría inevitablemente en terreno de pérdidas netas, acompañado de una contracción generalizada del tráfico.

“Los precios de los tiquetes inevitablemente tendrán que subir, al igual que el precio de los servicios complementarios, pero es probable que el impacto total de las tarifas más altas surja con cierto retraso a medida que los consumidores se adapten”, señala el informe del gremio.

De este modo, se prevé que los ingresos por tiquetes de pasajeros alcancen los US$839.000 millones en 2026 (un crecimiento del 9,2 % interanual), mientras que los ingresos por servicios complementarios superarán ese ritmo de expansión, creciendo un 12,6 % interanual hasta situarse en los US$165.000 millones.

Wingo
Las aerolíneas tendrán un recorte en sus ganancias en 2026. Imagen: Cortesía Wingo.

Para evitar trasladar la totalidad del impacto financiero a las tarifas base y mantener a las empresas a flote, las aerolíneas implementarán una combinación de coberturas de combustible, ajustes operativos y una mayor dependencia de los ingresos por servicios complementarios, especialmente en el cobro de equipaje y selección de asientos.

En todo caso, la IATA indicó en su reporte nual que la crisis energética toma al sector en una posición vulnerable, tras registrar únicamente tres años de ganancias consecutivas desde la crisis sanitaria.

Se trata de un periodo insuficiente para que muchas compañías aéreas lograran reconstruir completamente su patrimonio y reparar sus balances financieros tras las pérdidas históricas registradas entre 2020 y 2022.

Aunque la situación actual no iguala la magnitud de la pandemia, sus efectos inmediatos ya se traducen en mayores costos de operación, rutas de vuelo más largas, itinerarios interrumpidos y una reconfiguración de los flujos globales de transporte.