Así se optimiza la distribución de tiquetes entre aerolíneas y agencias de viajes para dinamizar el turismo

La venta de pasajes conecta a compañías aéreas, intermediarios y clientes, a través de una estructura que responde a costos, estabilidad y capacidad operativa.

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Las agencias de viaje son uno de los actores con mayor relevancia en el proceso de planeación de recorridos, gestión de pasajes y acompañamiento a los viajeros, ya sean turistas o corporativos.

En este sentido, la distribución de tiquetes aéreos para que sean comercializados por agencias es un proceso que conecta a las aerolíneas y los canales de venta, que a su vez influyen en la forma en que se emiten y gestionan los boletos para quienes de desplazan en avión. 

Detrás de la venta de cada pasaje, existe una estructura tecnológica y operativa para articular a aerolíneas, intermediarios y clientes finales, y cuya configuración responde a decisiones relacionadas con costos, estabilidad y capacidad operativa.

Para este proceso, la industria aérea utiliza distintos estándares tecnológicos para poner la oferta a disposición de las agencias. Uno de los más utilizados es el Edifact, que permite a las agencias acceder al inventario de las aerolíneas y gestionar de forma integral la emisión de tiquetes, los pagos y la atención posterior a la venta.

Adicionalmente, en los últimos años ha ganado terreno un nuevo modelo: NDC (New Distribution Capability), una iniciativa impulsada por la industria que permite modernizar esta distribución, así como ampliar capacidades comerciales y facilitar una mayor personalización de la oferta para los viajeros.

La industria ha avanzado en el desarrollo de nuevas soluciones de distribución de tiquetes
La industria ha avanzado en el desarrollo de nuevas soluciones de distribución de tiquetes. Imagen: Cortesía.

¿Cómo se utilizan y seleccionan estos estándares?

Vale decir que no todas las aerolíneas ni todos los mercados utilizan los estándares de la misma forma. La adopción de uno u otro depende de factores como la infraestructura tecnológica, la complejidad operativa, los medios de pago disponibles y el nivel de integración con los sistemas, los cuales soportan procesos críticos en el negocio aéreo.

Para las agencias de viajes, estas diferencias se traducen en impactos sobre su operación diaria. Esto, pues requieren sistemas estables e integrados para realizar gestión de reservas, cambios, devoluciones, y pagos en moneda local o en cuotas, así como el servicio posterior a la venta.

En muchos mercados, estas funciones siguen operando con mayor solidez bajo esquemas tradicionales, como Edifact.

En resumen, en los últimos años la industria ha avanzado en el desarrollo de nuevas soluciones de distribución, pero no es un proceso homogéneo. En algunos casos, operar múltiples esquemas de distribución de pasajes de forma paralela ha implicado mayores costos y complejidades operativas, tanto para aerolíneas como para agencias.

Esto ha llevado a priorizar modelos que garanticen continuidad operativa y mayor claridad en la estructura de costos.

Futuro de la distribución de pasajes a través de agencias de viajes

Para la industria aérea, estas decisiones responden a un enfoque pragmático. Es decir, la innovación y el desarrollo a través de nuevos estándares como NDC sigue avanzando, pero su adopción por un mayor número de empresas depende del nivel de integración con los sistemas utilizados para reservas, inventario, control operativo y la experiencia del pasajero.

En este contexto, la distribución de tiquetes para agencias de viajes es una decisión operativa orientada a garantizar estabilidad, eficiencia y sostenibilidad. Más allá de ser una elección entre tecnologías, lo que se busca es asegurar modelos de distribución de tiquetes que sean consistentes, mientras se sientan las bases para una evolución ordenada en el mediano plazo.

Además, hay que tener en cuenta que las incompatibilidades tecnológicas pueden generar reprocesos, mayores costos de atención y afectaciones en la experiencia del usuario, con impactos indirectos en reputación y eficiencia.

Dado este panorama, las decisiones sobre distribución también deben priorizar la necesidad de asegurar flujos operativos confiables, en un entorno de alta complejidad.