La petrolera estatal colombiana, Ecopetrol, atraviesa uno de sus momentos más complejos debido a la presión judicial sobre su presidente, Ricardo Roa, y las dudas sobre su dirección estratégica.
Analistas de BTG Pactual sugieren que, paradójicamente, el mercado podría preferir la continuidad de Roa frente al riesgo de un sucesor más radical, mientras la joya de la corona en Estados Unidos (Permian) sostiene las finanzas de la compañía.
A pesar de la imputación de cargos por parte de la Fiscalía, relacionada con la presunta violación de topes en la campaña presidencial de 2022 y un supuesto tráfico de influencias, Ricardo Roa ha confirmado que no renunciará a la presidencia de Ecopetrol.
Su defensa técnica sostiene que cualquier decisión sobre su permanencia debe pasar por la Junta Directiva y el gobierno corporativo de la empresa, apelando a la presunción de inocencia.
Desde la perspectiva del mercado, Daniel Guardiola, director ejecutivo de Equity Research en BTG Pactual, señaló que para muchos inversionistas es preferible que Roa se mantenga en el cargo.
El temor radica en que una vacancia permita al Gobierno Petro nombrar a alguien «más radical» que podría desestabilizar aún más la estrategia de la empresa.
Aunque a Roa se le critica una «dudosa locación de capital», se le reconoce haber sido «gradualmente pragmático» al permitir que la producción alcance récords gracias a activos que no dependen de su gestión directa, de acuerdo con Guardiola.
El activo Permian: el motor de rentabilidad
El futuro inmediato de Ecopetrol depende en gran medida de sus operaciones en la cuenca del Permian, en Texas (EE. UU.), según el análisis de BTG Pactual. Este activo representa hoy el 15 % de la producción total de la compañía y el 13 % de sus reservas, según el banco.
Su importancia financiera es crítica: mientras el margen Ebitda consolidado de Ecopetrol es del 40 %, el del Permian alcanza un 80 %, lo que lo hace dos veces más rentable que el promedio de la empresa.
Actualmente, estos activos están valorados entre US$5.000 y US$6.000 millones, lo que equivale a una cuarta parte de la capitalización bursátil de Ecopetrol.
De acuerdo con Guardiola, existe una fuerte resistencia interna, incluso desde sectores sindicales, a cualquier intento de venta de estos pozos, por temor a que el Gobierno utilice esos recursos como «plata de bolsillo» para fines electorales, achicando el tamaño de la estatal.
Proyecciones de la acción y horizontes futuros
Respecto al comportamiento de la acción de Ecopetrol, los analistas de la entidad financiera no prevén que la situación judicial de Roa la lleve a mínimos históricos, contrario a lo dicho en otros escenarios.
Según Guardiola, los verdaderos catalizadores del precio son los precios internacionales del petróleo y las expectativas electorales.
Por un lado, la caída del crudo desde los US$120 (tras el inicio de la guerra en Ucrania) hasta los niveles actuales de US$68 explica gran parte del rezago del título. Por otro, el mercado ya descuenta una probabilidad del 60 %-65 % de un cambio de gobierno hacia una política energética más clara y favorable al sector, lo que actúa como un soporte para la acción.
Guardiola cree que, hacia el futuro, Ecopetrol enfrentaría dilemas sobre su expansión. Aunque se ha hablado de Venezuela como una opción, BTG Pactual ve con escepticismo invertir en perforación en ese país debido a la falta de un marco jurídico que proteja la inversión extranjera.
En contraste, las oportunidades reales de crecimiento, según el experto, estarían en el desbloqueo del fracking en el Valle Medio del Magdalena y la aceleración de la producción offshore en el Caribe, proyectos que requerirían un norte estratégico más definido.
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