El sistema eléctrico colombiano no solo depende de las compañías que generan, transmiten o comercializan energía. Detrás de la construcción de muchos de los proyectos que sostienen esa infraestructura también participan otras firmas, entre ellas Powerchina, una compañía estatal china que ha venido ganando terreno en el desarrollo de iniciativas energéticas. Según Carlos Andrés Quiza, gerente general de la empresa en Colombia, la firma ha invertido cerca de US$657,2 millones en el mercado colombiano.
Esta conversación también se dio en medio de una coyuntura compleja para el sector energético, marcada por las discusiones sobre el nivel de los embalses, la necesidad de gas y la capacidad del sistema eléctrico para responder ante una eventual superoleada de calor a finales de 2026. Sobre ese panorama, el directivo habló en exclusiva de los desafíos que enfrenta el país y de la lectura que hace la compañía sobre el momento que atraviesa el sector.

Colombia está enfrentando alertas sobre el Fenómeno de El Niño para finales de 2026, ¿el sistema eléctrico tiene la capacidad para enfrentar este escenario?
Creo que el sistema eléctrico en Colombia se ha venido preparando para este fenómeno, y afortunadamente, el primer semestre en Colombia fue de lluvias.
Lo que espera uno como colombiano es que, precisamente, los actores principales de generación hayan aprovechado esta época típica de lluvias altas para poder, sobre todo, las centrales hidroeléctricas, que hayan aprovechado esta época típica para almacenar esas lluvias, y evidentemente, a medida que se vaya confirmando la probabilidad y el impacto del fenómeno, se tengan las herramientas para cubrir.
Eso no quiere decir que esa sea la única manera en la cual Colombia se esté preparando para el fenómeno. Además, aprovechando que un fenómeno de El Niño implica mayores horas de luz, también sería una buena decisión, tanto por parte de los inversionistas como por parte de los sectores administrativos del Gobierno Nacional, empezar a darle flujo a esos proyectos que están pasando procesos de aprobación para poder tener los permisos de conexión, los permisos ambientales y sociales.
Igualmente, es una oportunidad importante el dar cierta estabilidad a las políticas en el sector, de tal forma que los inversionistas también tomen la decisión más rápida de poder invertir en proyectos de energías renovables no convencionales.
En todo el sistema de maduración, entre decisiones administrativas, permisos y toma de decisiones de inversión, los proyectos se están demorando entre cinco y siete años. Es precisamente porque se necesita una articulación entre muchos actores, y creo que es el momento de aprovechar esta convergencia de ese posible fenómeno, para tomar esas decisiones con mayor agilidad.
¿Cuál es la información que en este momento tiene la organización sobre ese posible fenómeno?
Lo que hacemos es seguir los boletines del Ideam (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales) y de las entidades que tienen que ver con estos reportes climatológicos y de tendencias. El impacto se va a ir midiendo mes a mes, y ahí entre todos tendremos que ir tomando una decisión. Pero lo que sí es cierto es que se pronostica un Niño, lo que no sabemos es su impacto y su durabilidad.

¿El mayor problema en este momento es el clima o el atraso en los proyectos?
La confiabilidad del sistema colombiano es fuerte, el sistema eléctrico es fuerte. Digamos que ahora los proyectos nuevos que llegarían a entrar llegarían a aportar a futuro. Pero para enfrentar este Fenómeno de El Niño que se avecina, la confiabilidad del sistema es buena.
¿Entonces por qué se levantan tantas alertas en el sistema?
Es otra vez el tema de la dependencia con las centrales hidroeléctricas, nuestra matriz energética es 70 % de hidroeléctricas. Habría que entrar a revisar cómo está el volumen de los embalses para los próximos dos o tres meses, cuando se puede estar identificando cuál va a ser el real impacto.
Evidentemente, el sistema debe empezar a escoger en el uso de energía de otras fuentes de generación y aguantar un poco el tema de los embalses, precisamente para que entre todos podamos hacer un esquema preventivo de lo que se venga.
¿Cuáles son los proyectos más importantes aquí en Colombia, y qué capacidad diferencial creen haber aportado?
A mí me gustaría clarificar que nosotros somos una empresa de construcción pura y dura. Es decir, si bien, estamos inmersos en todo el desarrollo y los movimientos del sector energético, nosotros no hacemos inversión, sino que somos una empresa de construcción que atiende a los diferentes o a los principales actores de generación en Colombia.
Llegamos en 2016 y es importante también aclarar que Powerchina es una empresa del gobierno chino; ese es uno de los temas que debería dar más confiabilidad al mercado y a nuestros clientes: no están respaldando la ejecución y la construcción de los proyectos unos inversionistas privados o unas personas naturales, sino que está respaldando el gobierno chino.
¿Eso qué debería entregarnos? Una marca de calidad y de seguridad en la construcción de los proyectos, y eso es lo que está pasando con Powerchina. En 2016 entramos a Colombia, hicimos un desarrollo de mercado de aproximadamente tres años, en los cuales entendimos cómo era la documentación con la cual se tenían que presentar las licitaciones. En 2019 ganamos nuestro primer proyecto.
A la fecha tenemos 20 proyectos, un crecimiento exponencial importante. Entre ellos podemos estar sumando $2,5 billones (US$657,2 millones).
No todos los contratistas pueden ejecutar proyectos sin anticipo, nosotros lo hacemos. En este momento, parte de todos esos problemas que veníamos comentando de trámites administrativos y de decisiones de inversión, uno de los problemas grandes que está enfrentando el mercado es conseguir la financiación de los proyectos.
Por eso, desde casa matriz en China, en Beijing, a nosotros nos han dicho, su ‘core business’ (eje) es agua y energía. Pero como somos una empresa del gobierno chino, es decir, que quien está invirtiendo, hay unos procesos de debidas diligencias que se tienen que llevar y que llevan tiempo. Hemos encontrado un método intermedio para destrabar esos proyectos o de esos dueños de proyectos que han llevado los planes a ‘ready to build’ (listo para construir), pero en el momento de tener que hacer la inversión para la construcción, que es lo costoso para el Capex, no tienen esos recursos.
¿Qué le estamos diciendo a los desarrolladores y a clientes, a actores en sectores de la generación y de la transmisión? Nosotros le financiamos la construcción, obviamente, haciendo una debida diligencia a cada actor, a cada agente del esquema de garantías, porque no podemos prestar plata sin garantías, pero le estamos diciendo: le voy a funcionar como crédito de corto plazo.
Un proyecto de estos dura en construir uno o dos años, en dos años lo financio, una vez lo tenga generando energía y con contratos de venta, o como quiera vender la energía. Seguramente el project finance va a ser mucho más fácil, porque al banco le interesa un activo, un proyecto generador y un contrato de venta en el día.
Con esos tres puntos, el banco va a decir: se los refinancio, me paga la financiación de corto plazo que yo hice, refinancia, y ahí empezamos a solucionar muchos de esos cuellos de botella. Así estamos trabajando, lo estamos poniendo sobre la mesa. Estamos viendo cómo podemos colaborar para que entren esos proyectos, pero que ya están en una fase bien adelantada de desarrollo.
¿Y cuáles son los proyectos más importantes que están adelantando?
Estamos a través de consorcios y de diferentes figuras empresariales o modelos de negocio, con dos de tres plantas de tratamiento de agua potable que tiene Bogotá. Que son Tibitoc y Wiesner, esta es otra de las plantas de tratamiento que también requiere una optimización, son plantas que tienen más de 60 o 70 años, y hemos entrado a construir esos proyectos.
En términos de energía renovable, hemos construido o hemos adjudicado 12 proyectos solares. Son planes que en total sumarían una capacidad más o menos de 900 megavatios pico. Eso es un valor bien importante para las metas que tiene el gobierno en sus políticas de energías renovables.
Evidentemente, dentro del grupo empresarial estamos haciendo la terminación de la central hidroeléctrica Hituango. Eso lo estamos haciendo con una empresa, el grupo empresarial no es directamente Powerchina, es otra, pero ese proyecto va a alivianar mucho ese estrés de saber si nos vamos a quedar con algún tipo de restricción sobre la demanda la oferta.
¿Cuántos proyectos han aportado a la red?
Construidos y conectados a la red tenemos aproximadamente 400 megavatios, que viene siendo como 13 % de todo lo que tiene el país de la demanda eléctrica en renovables no convencionales. Los proyectos adjudicados y en funcionamiento generarían una energía aproximada para 3,4 millones de personas en Colombia.

¿Cuál ha sido exactamente el papel de la compañía dentro de Hidroituango?
Powerchina está en consorcio con una empresa local para la ejecución de este proyecto. Esa sinergia es totalmente necesaria para poder ejecutar exitosamente el proyecto. Bajo la decisión de participar en la licitación de Hidroituango, lo que se busca es darle esa confiabilidad a nuestro cliente de que el proyecto se va a ejecutar y que va a tener un respaldo técnico y financiero bien importante. Adicionalmente, estamos construyendo las otras cuatro turbinas.
Después de que nosotros terminemos la construcción de las obras civiles, que es nuestro alcance, viene el montaje electromecánico, que se puede demorar un poco más de tiempo. Después de que se haga, se declara la entrada en operación de ese proyecto.
Este proyecto se convirtió en uno de los más complejos de América Latina, ¿qué experiencias les dejó para futuros megaproyectos en Colombia?
Esa pregunta aplicaría para el dueño y el inversionista. Nosotros llegamos es a seguir las instrucciones del dueño. Entonces, digamos que ese tema de experiencias aprendidas, seguramente lo tendrá que decir la gente de EPM (Empresas Públicas de Medellín) e inversionistas. Nosotros lo único que hacemos es, en ese proyecto, ejecutar lo que ellos nos digan.
¿Cuáles son los cuellos de botella que tienen los proyectos de energía renovable?
Licencia ambiental, que incluye consulta previa. Yo creo que esos dos temas son bien importantes y afectan tanto la entrada en operación de la energía o el modelo financiero, como los costos del proyecto. Estos dos dependen mucho de terceros, hablando del Gobierno Nacional.
Y no solo el Gobierno, también mucho depende de la gestión de los privados. Nosotros, como Powerchina, estamos colaborando con toda nuestra experticia a los desarrollos, desarrolladores y dueños de proyecto en hacerles frente a esos dos trámites, porque hay muchos inversionistas que no son colombianos.
La mayoría no conocen bien la reglamentación de la licencia, no conocen bien la reglamentación de la consulta previa. Acá lo que apoyamos es con nuestro equipo social y ambiental, a los dueños de proyectos que van a ser nuestros futuros clientes, a que tengan una licencia bien estructurada.
Y ya el tercer punto viene siendo la toma de decisión de inversión. Esto es interno de los dueños de proyecto, que ya viene un poco el tema del contexto económico nacional.
Generalmente, los clientes repiten proyectos con nosotros. ¿Qué quiero decir con eso? Que se vuelven unos clientes de confianza, ¿y cómo la retribuimos? Con ayuda y soporte. Esos clientes les podemos financiar y hacer facilidades de pago para solucionar el tema de decisión de inversión, o también les podemos ayudar con nuestra capacidad técnica.
La información que estamos trayendo de China sirve para apoyar mucho a la energía a nivel mundial, para que haya confiabilidad. La confiabilidad viene por muchos aspectos, entre esos, la tecnología que se va trayendo.
¿Cuánto tienen en créditos a corto plazo?
En este momento, no hemos cerrado el primer proyecto bajo esta modalidad. Llevamos un año y medio ofreciendo este modelo de negocio, que no se ha cerrado, entre otras, precisamente, por estar llegando a un año electoral. Pero, evidentemente, las tasas que nosotros ofrecemos son competitivas, y yo diría que un poco más competitivas que una financiación a través de un ‘project finance’ o una banca local.

¿Y cuántos recursos tienen listos para inversión?
A nosotros nos han dicho que proyectos de más de 50 megavatios, que son proyectos de aproximadamente US$50 millones. Hay una bolsa bien grande, que la vez pasada me hablaban de US$3.000 millones para toda Latinoamérica. Nuestro ‘headquarter’ (centro de operación) en Panamá, lo que hace es identificar cuáles son los proyectos más atractivos.
¿Cuál es el monto al que asciende la inversión que han hecho en Colombia?
Nosotros estamos por el valor de $2,5 billones (US$657,2 millones), el valor de los contratos adjudicados e implementados. Son 20 y 12 de ellos son de energía solar. Los otros son dos plantas de tratamiento de agua potable, un hospital, obras civiles de diferente tipo para diferentes clientes, tanto privados como regionales. Hay proyectos en diferentes sectores, pero principalmente, estamos participando en el sector de energía renovable.
¿Algo más que quiera añadir?
Hay mucho tabú frente a las empresas chinas, de cómo funcionan, de si siguen las normas colombianas o no. Desde 2019 que ganamos nuestro proyecto, a 2026, han pasado siete años, y en ninguno hemos dejado de adjudicar un proyecto.



