Fitch critica estrategia de deuda del Gobierno Petro: denuncia maniobras para hacer parecer el déficit fiscal más bajo

La agencia calificadora advirtió del impacto que las estrategias de financiamiento han tenido en la percepción de la salud económica del país.

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En su más reciente informe sobre las estrategias de financiamiento soberano en América Latina, la agencia calificadora Fitch Ratings puso la lupa sobre Colombia, calificando su proceder como el más «poco convencional» de toda la región.

Mientras otros países han optado por préstamos bancarios tradicionales o emisiones de bonos estándar, el gobierno colombiano ha recurrido a una compleja red de recompras de bonos por debajo de su valor a la par, permutas de retorno total (TRS) y colocaciones privadas para gestionar sus obligaciones, de acuerdo con la firma.

Fitch: TES y tasas

En su análisis, la agencia advirtió del impacto que estas maniobras han tenido en la percepción de la salud económica del país. Si bien Fitch rebajó la calificación de Colombia de BB+ a BB en diciembre de 2025 debido a un déficit fiscal amplio y rigideces estructurales, el informe revela que estas estrategias de financiamiento «creativas» pudieron haber enturbiado el análisis.

Según la firma, estas operaciones pudieron contribuir indirectamente a la rebaja al crear una «percepción de espacio fiscal que no era de naturaleza estructural». El informe señala que al empujar los costos financieros debajo de la línea o hacia el futuro, el Gobierno logró que el déficit del gobierno central en 2025 (6,4 % del PIB) pareciera menor a la proyección oficial inicial del 7,4 %.

Sin embargo, para Fitch este alivio fue meramente contable y se vio compensado por un gasto primario más alto que no es de naturaleza excepcional.

El costo de la «comida gratis»

Bajo la premisa de que «no hay comida gratis» en los mercados financieros, Fitch criticó duramente la eficiencia de las recompras de bonos.

La agencia recordó que Colombia realizó múltiples canjes y recompras entre 2025 y principios de 2026 para reducir sus métricas de deuda neta. Y aunque esto generó una ganancia contable del 1,4 % del PIB en 2025, la operación no fue positiva en términos de valor presente neto, según los expertos.

Fitch: deuda pública

La crítica central de Fitch es que, para retirar deuda vieja con intereses bajos, el país emitió nuevos bonos a las tasas mucho más altas que prevalecen hoy.

Así, mientras que el stock de bonos TES subió un 17 % en 2025, los pagos de intereses futuros no descontados sobre estos bonos se dispararon un 48 %. De hecho, la tasa de interés efectiva de los TES pasó del 8,3 % al 9,4 % en solo un año.

La agencia también cuestionó la falta de transparencia en operaciones clave como el TRS (Total Return Swap) y la colocación privada con la firma de gestión de inversiones Pimco.

Respecto al primer caso, dijo que Colombia utilizó un consorcio de bancos para recomprar bonos globales de forma indirecta y criticó que los detalles de esta compleja operación no se revelaron plenamente al inicio, ocultando riesgos como las cláusulas de garantías (margin calls).

Además, destacó que el país asumió el riesgo de que los precios de sus propios bonos cayeran antes de la liquidación, una apuesta peligrosa en vísperas de las elecciones generales de 2026.

Aunque el Ministerio de Hacienda reportó una ganancia de US$400 millones al liquidar el TRS anticipadamente en mayo de 2026, Fitch sugiere que esto pudo deberse más a la suerte con la tasa de cambio que a la estrategia de bonos en sí.

Respecto a la colocación privada de $23 billones (1,2 % del PIB) en bonos TES que tuvo lugar en diciembre de 2025 con el fondo Pimco para evitar saturar el mercado secundario, Fitch cuestionó que se hiciera a una tasa del 13,15 %, unos 70 puntos básicos por encima de las emisiones competitivas de mercado.

La operación incluso motivó una investigación de la Contraloría debido a la falta de transparencia inicial y por saltarse el esquema regular de formadores de mercado.

Apuesta por las monedas europeas

Finalmente, Fitch observa con cautela la estrategia de convertir deuda externa de dólares a euros y francos suizos para reducir costos nominales.

Para abril de 2026, la participación de estas monedas en la deuda externa saltó al 17 % cada una (desde niveles de 8 % y 0 % respectivamente).

Si bien esto bajó la tasa efectiva de la deuda externa al 4,2 %, Fitch advirtió que el éxito final de esta movida depende totalmente de la volatilidad de las tasas de cambio, algo que no garantiza un ahorro real a largo plazo.

Para Fitch, aunque Colombia ha logrado maquillar sus métricas de deuda a corto plazo, lo ha hecho a cambio de mayores costos por intereses y una mayor dependencia del endeudamiento interno, lo que mantiene la presión sobre su perfil crediticio.

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