La Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia) reveló que la gran mayoría de la canasta exportadora del país hacia Estados Unidos, equivalente al 72,4 % de su valor, no se verá afectada por el nuevo recargo arancelario del 12,5 % impuesto recientemente por Washington.
A pesar de la preocupación inicial, el estudio del Observatorio de Estados Unidos de AmCham indica que más de US$7 de cada US$10 exportados mantendrán su acceso sin este costo adicional.
Esto significa que el impacto de esta medida no es uniforme. Los principales productos que continuarán ingresando sin el recargo incluyen bienes críticos para la economía nacional como café, petróleo, oro, banano, aguacate y determinados azúcares, que cuentan con una cuota fija definida (25.819 toneladas métricas para 2027).

También se mantienen las exclusiones para productos que Estados Unidos considera vitales para sus propias cadenas de abastecimiento. Así mismo, el 6,8 % de las exportaciones seguirá bajo el régimen de tratamientos diferenciados, que aplica para productos como acero, aluminio o cobre.
La razón detrás de la decisión de EE. UU.
La imposición de este recargo responde a una investigación liderada por la Oficina del Representante Comercial de EE. UU sobre trabajo forzoso. Washington concluyó que Colombia no posee mecanismos institucionales suficientemente efectivos para prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso provenientes de terceros países.
Según AmCham, la medida no señala que los productos colombianos sean fabricados bajo estas condiciones, sino que cuestiona el sistema de control del país sobre lo que importa desde otros mercados.
El proceso se remonta al 12 de marzo de 2026, cuando se iniciaron las advertencias y solicitudes de acción concreta por parte de EE. UU., seguidas de audiencias públicas en julio, culminando en la decisión final del 23 de julio que ubicó a Colombia en el grupo de 38 economías con un gravamen del 12,5 %.
Ante este panorama, el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, anunció el pasado viernes que la nueva administración activará mesas de trabajo con el gobierno de Donald Trump a partir del próximo martes 28 de julio.
Lideradas por el ministro de Comercio designado, Mauricio Gómez Amín, estas mesas presentarán un borrador de decreto para robustecer los controles técnicos exigidos por Washington.
Restrepo criticó la gestión saliente, calificando la situación como un resultado de la «omisión gubernamental» frente a requerimientos que EE. UU. venía haciendo desde principios de año.
Sectores vulnerables
El 20,8 % de las exportaciones que hace Colombia a EE. UU. sí enfrentará el nuevo arancel, lo que representa un desafío para la competitividad frente a países como México o Ecuador, que recibieron una tasa menor del 10 %.

Para AmCham, el riesgo está altamente concentrado, dado que solo 10 líneas arancelarias representan el 50,6 % del valor expuesto.
El sector más afectado es el de plantas vivas y productos de la floricultura, que concentra el 35 % del universo afectado. Otros sectores en riesgo incluyen confecciones y textiles (prendas de punto y otros), plásticos y sus manufacturas, confitería, chocolates terminados y cacao, y cosméticos, productos de aseo y joyería.
Aunque el arancel lo paga el importador estadounidense, este costo suele trasladarse al exportador colombiano mediante precios de venta más bajos para mantener la competitividad, lo que reduce los márgenes de ganancia.
En respuesta, AmCham Colombia propuso una hoja de ruta técnica para que las empresas mitiguen el impacto, instando a la creación de una matriz de exposición por producto y explorando escenarios de absorción de costos.
De acuerdo con la organización, la prioridad institucional debe ser fortalecer los controles contra importaciones asociadas al trabajo forzoso para solicitar una revisión de la medida basada en resultados verificables.
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