Tras un clima de tensiones entre el Banco de la República y el Gobierno Nacional, la codirectora, Laura Moisá, insistió en discutir a flexibilización de la meta de inflación en Colombia.
La semana pasada, la Junta Directiva del BanRep decidió mantener la tasa de interés en 11,25 %, luego de dos sesiones con aumentos de 100 puntos básicos cada una.
Sin embargo, Moisá señaló en entrevista con La República que el enfoque de la política monetaria no debe ser exclusivamente numérico, haciendo referencia al peso que tienen los indicadores macro a la hora de tomar la decisión.
Frente a la insistencia del Gobierno por una política monetaria más flexible que impulse la reactivación, la codirectora afirmó que “se debe dar el debate de la meta de inflación, se podría ampliar el rango de tolerancia». Actualmente, el rango objetivo se sitúa entre el 2 % y el 4 %, pero Moisá sugiere que existen experiencias internacionales que permitirían realizar ajustes sin necesidad de modificar la meta de forma estructural.
Según la funcionaria, la discusión debe trascender el dato estadístico. “Más allá del número, lo importante es entender qué representa y cómo se articula con objetivos como el empleo y el crecimiento”, explicó.
Esta postura coincide con la visión del Gobierno de evitar que la rigidez en el control de precios termine asfixiando otros indicadores vitales de la economía.
Impacto social y coordinación del Gobierno
Uno de los puntos centrales de Moisá es la dimensión humana de las decisiones técnicas. La codirectora enfatizó que la política monetaria debe “evitar que el cumplimiento de la meta implique costos sociales más altos”.
En este sentido, hizo un llamado a la unidad de criterios entre las autoridades económicas del país, advirtiendo que “si Colombia no actúa de manera coordinada entre la política fiscal y monetaria, podría enfrentar mayores dificultades”.
A pesar de la propuesta, Moisá reconoció que existen señales de alerta para el dato de inflación de abril, impulsadas por el aumento en el Índice de Precios al Productor (IPP) en sectores como el petróleo, la gasolina y la úrea.
Según explicó, ante la volatilidad del mercado y la incertidumbre global, la Junta del Banco optó el 30 de abril por la cautela, considerando que “un ajuste apresurado podría ser contraproducente” en un momento donde la inversión apenas comienza a reaccionar.
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