Subsidios a la gasolina y caída en precio de la energía maquillaron la inflación de febrero, según ANIF

Según el centro de pensamiento, sin una reducción de $500 por galón en la gasolina, la inflación anual se habría acelerado hasta el 5,38 %.

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El más reciente comentario económico de ANIF advirtió que la sorpresiva desaceleración de la inflación en febrero fue resultado de intervenciones puntuales en los precios de sectores regulados por el Gobierno.

Aunque la inflación anual se ubicó en un 5,29 % en febrero, por debajo del 5,5 % que esperaban los analistas y del 5,35 % registrado en enero, el centro de estudios asegura que este descenso es engañoso.

Según el informe, «la inflación cede, pero el alivio viene de regulados», lo que implica que la moderación no responde a una menor demanda de los hogares ni a una corrección estructural de los precios.

En detalle, según ANIF, el factor determinante fue la reducción de $500 por galón en la gasolina corriente a partir del 1 de febrero, una medida reglamentada por el Gobierno que explicó cerca del 7 % de la inflación mensual, pues, sin esta intervención, la inflación anual no habría bajado, sino que se habría acelerado hasta el 5,38 %.

A esto se sumó el comportamiento coyuntural del sector eléctrico. Gracias a la mejora en los niveles de los embalses, el precio en bolsa del kilovatio hora (kWh) cayó un 71,6 % frente al año anterior, situándose en $124.

Esto permitió que la categoría de servicios públicos aportara una variación negativa de -0,57 puntos porcentuales (pp) al indicador total. De hecho, el rubro de regulados fue el único que se desaceleró en conjunto, pasando de un 5,5 % en enero a un 4 % en febrero.

Inflación total y sin combustibles a febrero de 2026

Los riesgos ocultos tras el dato agregado

Para ANIF, dado que los alivios vistos en febrero obedecen a un fenómeno coyuntural producto de alivios puntuales, están quedando ocultas presiones persistentes en los componentes más relevantes de la canasta familiar y se mantienen los riesgos hacia adelante.

Por esta razón, al excluir electricidad y los combustibles, la inflación anual del mes pasado salta al 5,88 %, superando el 5,80 % visto en enero en dicho rubro. Si además se resta el gas domiciliario, la cifra llega al 6 % sin los tres componentes, lo que da cuenta de una aceleración frente al 5,76 % del mes anterior.

Para ANIF, esta divergencia demuestra que «las presiones inflacionarias de fondo no ceden», impulsadas principalmente por los servicios y los alimentos.

El análisis también detalla que la inflación subyacente en sectores clave continúa al rojo vivo. Los servicios registraron una variación anual del 6,45 % (frente al 6,33 % de enero), aportando el 55 % de la inflación total. Dentro de este grupo, rubros como las comidas en establecimientos y los servicios de vivienda concentraron la mayor parte del incremento.

Por su parte, los alimentos sufrieron una aceleración relevante, pasando de una variación del 5,11 % en enero al 5,84 % en febrero, alcanzando su punto más alto desde noviembre pasado. Los bienes también siguieron su tendencia al alza, ubicándose en un 3 %.

ANIF concluyó que la moderación de febrero fue un «efecto puntual de una decisión de precios sobre un rubro regulado» que no elimina los riesgos de mayores presiones en los meses venideros e insistió en que los costos de la canasta básica muestran una persistencia al alza que los hogares colombianos seguirán sintiendo con fuerza en sus bolsillos.