Valora Analitik tuvo acceso al documento que contiene la historia, el desarrollo, la estrategia, la inversión y el alcance de lo que será el nuevo billonario megapuerto que se construirá en la zona de Urabá (Antioquia), al noroccidente de Colombia.
Se trata del segundo puerto que tendrá esta zona del país, que hace varias décadas sufrió la violencia de grupos armados ilegales, pero que renació gracias al esfuerzo de sus habitantes y de la apuesta de cientos de empresas e inversionistas que están aprovechando sus ventajas competitivas de ubicación, mano de obra, disponibilidad agrícola e industrial.
En la zona ya se construyó Puerto Antioquia, el primer megapuerto de Urabá que tuvo una inversión de US$770 millones y que se enfocará en facilitar la exportación, principalmente, de productos del agro como banano de primera calidad hacia Estados Unidos, Europa y otros destinos, además de productos a granel y carga general.
Ese puerto entró en operación a inicios de febrero, tal como lo ha venido reportando Valora en semanas recientes, marcando un hito para lo que será la conectividad de Colombia con nuevos proyectos comerciales.
El nuevo billonario megapuerto: se llamará Puerto Progreso de Urabá
Ahora bien, el nuevo megaproyecto, liderado por Andrés Bustos, experto en temas portuarios y quien estuvo al frente también en el nacimiento de Puerto Antioquia, se llama Puerto Progreso de Urabá. Él es actualmente el CEO de PLC, firma que tiene a su cargo el desarrollo de la iniciativa.
Estará ubicado en el municipio de Turbo en el departamento de Antioquia y tendrá como objetivo convertirse en el nuevo hub logístico y energético del Caribe colombiano.
La inversión estimada es de US$1.300 millones, casi el doble de lo que fue la creación de Puerto Antioquia, para tener una capacidad proyectada de hasta cuatro millones de TEUs (Twenty-foot Equivalent Unit que es la unidad estándar para comercio internacional) anuales en su fase madura.

De acuerdo con la presentación del proyecto a la que accedió Valora, cuya solicitud de concesión fue radicada el 18 de julio de 2025, la terminal se ubicará en el sector de Nueva Colonia, en Turbo -el mismo corregimiento de Puerto Antioquia- y operará bajo un esquema de servicio público con un plazo solicitado de 40 años.
Andrés Bustos dijo en entrevista con Valora Analitik que la iniciativa es liderada por la Sociedad Portuaria Puerto Progreso de Urabá (SPPPU), estructurada por PLC ZOMAC, firma que ha movilizado inversiones por US$2.700 millones en proyectos de infraestructura portuaria y energética en el país.
Ubicación estratégica: 250 millones del Canal de Panamá
Uno de los principales atributos del proyecto es su localización geográfica, dijo Bustos. El puerto estará a 250 millas náuticas del Canal de Panamá, es decir, a cerca de 12 horas de navegación, lo que lo posiciona como uno de los puntos más cercanos del Caribe colombiano a la principal arteria marítima del continente americano.
Desde el punto de vista terrestre, el proyecto se apalanca en la conectividad de la Autopista Mar 2, infraestructura 4G que conecta a Urabá con Medellín y el interior del país.
Según el líder del proyecto, esta ubicación permitiría reducir entre 35 % y 60 % las distancias desde y hacia el 75 % del PIB colombiano, especialmente en regiones como Antioquia, Córdoba, Chocó, Risaralda y Quindío, que concentran cerca del 25 % del PIB nacional y más de 12 millones de habitantes.

Las cifras de comercio exterior respaldan el planteamiento estratégico, de acuerdo con lo explicado con Andrés Bustos. Para 2025, el movimiento total de contenedores en Colombia alcanzaría seis millones de TEUs, divididos en 3,1 millones de carga gateway y 2,9 millones de transbordo, con tasas de crecimiento anual compuesto de 7,9 % y 9,37 %, respectivamente.
Hacia 2030, dijo, la proyección es que el país movilice nueve millones de TEUs, de los cuales cinco millones corresponderían a transbordo.
En ese contexto, los promotores del proyecto señalan que el Caribe presenta un déficit de cerca de cuatro millones de TEUs en carga de transbordo y que los principales puertos del país, como Cartagena y Buenaventura, enfrentan niveles de saturación y el vencimiento progresivo de sus concesiones.
Un megaproyecto modular: inversión y fases
El plan de inversiones para la terminal de contenedores en su Fase 1 asciende a US$1.150 millones, distribuidos en US$628 millones en obra civil, US$194 millones en equipos y automatización, y US$328 millones en contingencias y otros gastos. A esto se suman inversiones específicas para el componente de líquidos y energía.
La Fase 1 contempla una terminal de líquidos con un presupuesto de inversión (Capex) de US$200 millones, con una estructura financiera estimada de US$60 millones en equity y US$140 millones en deuda, con plazos entre 12 y 17 años.

Posteriormente, la expansión hacia gas natural licuado (GNL) implicaría US$150 millones adicionales, mientras que la planta de generación térmica proyectada de 200 MW demandaría otros US$180 millones.
En total, el plan integral combina infraestructura portuaria de contenedores, terminal de líquidos, almacenamiento energético y generación eléctrica, bajo un esquema modular que permite escalar la capacidad según la demanda.
Capacidad de carga: hasta 4 millones de TEUs y 2 millones de toneladas líquidas
En su master plan, Puerto Progreso de Urabá proyecta una capacidad de hasta cuatro millones de TEUs anuales en su fase de expansión completa.
En la Fase 1, el terminal iniciaría con 1,2 millones de TEUs por año y una línea de muelle de 650 metros, para luego ampliarse progresivamente hasta 3.300 metros totales en Fase 3.

El diseño contempla la atención de buques portacontenedores de hasta 24.000 TEUs y 400 metros de eslora, así como buques tipo Suezmax para líquidos.
La infraestructura incluirá seis grúas STS tipo Megamax en la primera etapa, grúas RMG, vehículos autónomos tipo AGV o shuttle, escáneres de inspección no intrusiva y un sistema TOS (Terminal Operating System) para gestión integral de operaciones.
En el componente de líquidos, la terminal proyecta movilizar hasta dos millones de toneladas anuales de líquidos no hidrocarburos, 1,5 millones de toneladas de hidrocarburos y 1,5 millones de metros cúbicos de GNL por año. Entre las cargas previstas están GLP, GNL, aceites vegetales, combustibles marinos, biocombustibles, hidrógeno verde, amoníaco y metanol.
La infraestructura incluirá un jetty especializado con 17 metros de profundidad para hidrocarburos y otro con 12 metros para GNL y combustibles marinos, además de una plataforma offshore de 8.000 m² con tanques criogénicos con capacidad de hasta 63.000 m³ de LNG .
Impacto en comercio exterior y transición energética
El proyecto de Puerto Progreso Urabá no solo apunta a captar carga de contenedores del comercio exterior colombiano, sino también a convertirse en un nodo clave para la transición energética.

Antioquia concentra cerca del 20 % de la demanda nacional de GLP y alrededor de 70 millones de pies cúbicos diarios de consumo de gas natural, lo que, según los promotores, justifica la necesidad de una fuente cercana de abastecimiento de GNL.
Adicionalmente, la terminal busca posicionarse como punto estratégico para el suministro de combustibles marinos de bajo nivel de emisiones, así como para el intercambio de productos de transición energética como SAF, amoníaco e hidrógeno.
De concretarse, el nuevo billonario megapuerto, denominado Puerto Progreso de Urabá, integraría un complejo portuario, industrial y energético que combinaría contenedores, graneles líquidos y generación eléctrica, con el objetivo de fortalecer la competitividad del comercio exterior colombiano y consolidar a Urabá como el nuevo eje logístico del Caribe.
La construcción del proyecto está estimada en 36 meses una vez obtenidas las autorizaciones correspondientes, en un momento en el que la discusión sobre soberanía energética, transición hacia combustibles más limpios y expansión de la capacidad portuaria vuelve a tomar protagonismo en la agenda económica nacional.




