Junta del Banco de la República se divide ante la persistencia de la inflación

El grupo mayoritario que pujó por mantener la tasa argumentó que es necesario verificar con claridad el impacto de los incrementos ya realizados.

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Las minutas de la Junta Directiva del Banco de la República dejaron al descubierto las profundas diferencias entre los siete codirectores sobre el rumbo que debe tomar la tasa de interés frente a un panorama de inflación que se resiste a ceder.

La semana pasada, cuatro miembros de la Junta decidieron por mayoría mantener inalterada su tasa de interés de política monetaria en el 12 %, mientras que una minoría de tres directores se inclinó por un incremento de 50 puntos básicos (pb).

Esta división de 4 a 3 evidencia el dilema del emisor: ¿están las presiones inflacionarias bajo control o se avecina un nuevo ciclo de alzas?

Y es que, entre mayo y junio, la inflación no dio tregua y escaló del 5,8 % al 6,1 %, impulsada principalmente por el encarecimiento de los alimentos y de los servicios públicos regulados. No obstante, la inflación básica (sin alimentos ni regulados) se mantuvo en el 6 %, un dato que sirvió de escudo para quienes defendieron la pausa en las tasas.

Efecto de los incrementos a la tasa de interés

El grupo mayoritario que pujó por mantener la tasa en el 12 % argumentó que es necesario verificar con claridad el impacto de los incrementos ya realizados en el primer semestre, los cuales suman 275 pb. Para estos directores, la política monetaria ya es claramente restrictiva y debería ser suficiente para llevar la inflación a la meta en 2027.

Sin embargo, el equipo técnico del banco central no ve probable que se llegue una variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 3 %, que es el objetivo trazado por la entidad para Colombia, antes de 2028.

Para estos miembros, las presiones actuales provienen de choques de oferta, como factores climáticos y conflictos internacionales en el Medio Oriente, sobre los cuales un alza de tasas tendría poco o nulo efecto. Además, subrayaron el alivio que genera la fuerte apreciación del peso colombiano, que ayuda a mitigar los costos de importación, y advirtieron que seguir subiendo las tasas podría fomentar un carry trade insostenible y volátil para la economía.

Decisiones para mantener los precios a raya

En la otra orilla, los tres directores que pedían un aumento inmediato basan su preocupación en la proyección del fenómeno de El Niño, cuya probabilidad de ser fuerte supera el 95 % hacia finales del tercer trimestre. Para ellos, el BanRep debe adelantarse a este riesgo para evitar que se contagie al resto de los precios y a las expectativas de los analistas, que para finales de 2026 ya se sitúan en un 6,6 %.

De hecho, este bloque disidente cuestionó que exista una postura restrictiva, señalando que los incrementos de la tasa nominal apenas han compensado el alza en las expectativas de inflación, por lo que la tasa de interés real no es significativamente distinta a la de hace un año.

Según su visión, las presiones inflacionarias continúan vigentes en los componentes más volátiles y la economía, que creció un 4,1 % anual en mayo según el DANE, podría soportar un ajuste adicional para asegurar la convergencia de precios.

Pese a la división, el Banco de la República fue enfático en que la postura actual sigue siendo restrictiva y consistente con una senda decreciente de inflación hacia 2027. No obstante, las minutas dejan claro que el periodo de observación será crítico, y que las decisiones futuras dependerán exclusivamente de la nueva información disponible y de si los riesgos climáticos o geopolíticos terminan por desbordar las proyecciones actuales.